Experiencia en el sector: clonar el error

El tiempo pasa y los métodos cambian, pero no todos. Existe un área en las organizaciones que también ha adoptado la “transformación digital”, a su manera. Algunas organizaciones aún mantienen el nombre tradicional: recursos humanos; otras han girado: gestión de personas; y por último están aquellas que siguen la moda: gestión del talento. Si me tengo que decidir por alguna, me quedo con gestión de personas.

No se trata de generalizar y meter a todas las organizaciones en el mismo saco, más bien es hacer una llamada de atención cuando se disfrazan sin ser carnaval.

Mi pasión es el análisis de las organizaciones, cómo se estructuran, cómo llevan a cabo los cambios, cómo mueven los procesos, cómo utilizan la tecnología y, por último, cómo venden todo esto hacia el exterior. Cualquier organización se muestra tal cual es en una tarea recurrente y necesaria: la contratación de personas.

Las ofertas de trabajo, en su mayoría, siguen el mismo patrón de siempre, de décadas atrás, con un cambio de moda: habilidades digitales. Exigen que se conozcan, e incluso se dominen, soluciones como blockchain, big data, inteligencia artificial, wearables; metodologías que son moda y pasarán.

Se dice, con certeza, que la sociedad avanza a una velocidad de vértigo, y se presume de ello. Lo que no nos cuentan, ni queremos saberlo, es que no está claro el destino y mucho menos la ruta que tomaremos y los medios que utilizaremos (diferentes a los ya mencionados modismos)

Por todo ello me rechina cada vez más uno de los requisitos “fijos” en las ofertas de empleo: experiencia en el sector y a más años, mejor. ¿Somos tan torpes que necesitamos la certeza del error en los candidatos? ¿Necesitamos perpetuar los fracasos históricos con gran experiencia en cada uno ellos? ¿Anhelamos la última tecnología, pero nos importan un bledo los pensamientos e iniciativas diferentes?

Los grandes avances siempre han venido precedidos de la duda por lo preestablecido, por intentar diferentes métodos, por cambiar lo que funcionaba pero no aportaba algo nuevo.

¿Sigues pensando que es imprescindible la experiencia en el sector?

 

Las tres palabras más peligrosas para una compañía sonwe’re doing well”. Las compañías piensan que lo han estado haciendo bien durante 50 años y les va a seguir yendo bien. Pero no se dan cuenta de que en realidad no importan los 50 años anteriores, sólo importan los cinco siguientes”.

Jeff Hoffman