En tiempo de tribulaciones no hacer mudanzas… o sí

Ya es hora de que te tomes en serio la innovación corporativa en tu organización.

En tiempo de tribulaciones no hacer mudanzas” es una frase que se atribuye a San Ignacio, que ciertamente escribió algo parecido pero no con las connotaciones que se le atribuyen, estando dirigidas al estado espiritual más que a las situaciones mundanas. Sea como fuere, la sabiduría popular la ha adoptado y utilizado para llamar la atención a todas aquellas personas que pasando momentos difíciles, se les aconseja no cambiar nada a la espera de que pase la mala racha y entonces enderezarse.
La época, o era, que estamos viviendo, porque será recodada por siempre como un momento de máxima zozobra a nivel mundial en todos los sentidos, podría aconsejar no acometer cambios y esperar a que escampe. Pero lo que precisamente está destapando esta global y extraña crisis es que los modelos no han funcionado, ninguno.
Las vergüenzas de muchas organizaciones han quedado al descubierto, desde la más simple como disponer de un plan de contingencias bien actualizado (hubiese evitado el caos del teletrabajo) hasta las más complejas como la propia estructura organizativa que tendría que haber facilitado el cambio a canales operativos con rapidez y flexibilidad.
El modelo económico sobre el que se basa la economía, o más bien el crecimiento de una economía de temporada, era tan frágil antes como ha quedado al descubierto ahora. Todos los años, en el cierre del ejercicio nos complacemos con que el turismo sea el motor de nuestro crecimiento con un número cada año mayor de visitantes y un incremento en sus gastos. Todo ha saltado por los aires por un enemigo invisible, pero sí previsible, como ya adelantó la OMS el 18 de septiembre de 2019 (informa pero no actúa) en un estudio sobre el riesgo real de una pandemia que azotaría y destruiría vidas y economías.
Como no hemos sido capaces de hacerlo por las buenas, tendremos que hacerlo por las malas. Esto no significa hacerlo “a tontas y a locas“, es un proceso muy delicado que requiere de buenas capacidades alrededor de una mesa y mentes frías. Una mesa en la que estén representados todos los sectores y las personas más preparadas… por supuesto que esto deja fuera a la inmensa mayoría de políticos. Una mesa apolítica, social y económica.
El modelo productivo español sigue siendo uno de los más ineficientes de Europa y los países desarrollados. En una vergüenza que en la tercera década del siglo XXI se mantengan estructuras y procesos del siglo pasado.
Las estructuras organizativas son decimonónicas porque así lo quieren los consejos de administración para tener controlado al personal, en vez de aprovechar todo el potencial. REM es la estructura del futuro para cualquier organización.
Los mapas de procesos operativos son otro enorme lastre para la mejora operativa y de eficiencia productiva. Se mantienen procesos desfasados que hace un siglo se hacían en papel, con la diferencia que los han mutado a un ordenador, aumentando el coste tecnológico para seguir ofreciendo los mismos resultados. con el añadido de que los errores se distribuyen mucho más rápido y con menos control.

La sociedad pide a gritos otras formas de hacer y ser gestionados. Los sistemas tributarios son realmente de una ineficiencia alarmantes, los judiciales conllevan errores que afectan muy gravemente a personas, la eficiencia en el transporte, la normalización de tareas y acciones generalizadas, etc.
Estamos sufriendo uno de los sistemas más ineficientes y con mayor impacto en nuestra sociedad, el sistema sanitario. No solo es ineficiente, se despilfarran recursos que no tenemos y se malpaga a los verdaderos héroes de esta crisis, mientras los de otras profesiones (o no profesiones) están consumiendo enormes cantidades por la presencia mediática. Es vergonzoso e inaguantable.
Un sistema sanitario donde los hospitales sean centros quirúrgicos y de investigación, cerrando el sistema actual de consultorio que colapsa los centros y alrededores día tras día. Descentralizar las pruebas diagnósticas y los tratamientos no quirúrgicos. Poner en marcha el uso de tecnología útil y líquida para facilitar el acceso a la información personal completa, así como consultas “cognitivas” con respuestas adaptadas a la necesidad individual que aceleren y mejoren los tratamientos.

Hay mucho trabajo por hacer si queremos que la próxima crisis nos encuentre perfectamente preparados, tanto en lo público como en lo privado. No hay nada mejor en tiempo de vacas flacas que prepararse muy bien para las gordas con inversiones inteligentes y medidas adecuadas.

!ME PONGO A TU DISPOSICIÓN¡